Cartas al Emperador

Guión:

Roberto García Encinas

Producción:

Teatro del Navegante

Dirección:

Xiqui Rodríguez

Desde hace ya varios años, Teatro del Navegante lleva inmerso en la figura de Juana I de Castilla, Juana la Loca.

Dirige para el CIT de Tordesillas (Centro de Iniciativas Turísticas) desde hace diez años “Juana: Desesperación, Amor y Muerte” dentro del marco de la Llegada de Juana I de Castilla a Tordesillas. Recreación histórica que se celebra el primer sábado de marzo donde intervienen más de doscientas cincuenta personas. El interés que ha suscitado la Reina Juana siempre nos ha llevado a involucrarla en algunos espectáculos que han ido surgiendo, bien por encargo o de propia producción.

Más tarde en 2012, también para el CIT de Tordesillas, Teatro del Navegante dirige junto con el Grupo de Teatro Pandora, “En el Camino Real”, una gran instalación artística que ocupó parte del centro de Tordesillas, en la que cuatro grandes escenarios recordaban el paso de los Reyes por Tordesillas a lo largo de la historia. Claro es que Juana I de Castilla era una pieza fundamental en la intervención dentro del enclave Tordesillas Ciudad de Reyes.

Es aquí donde la figura de Juana I se une a la de su hijo Carlos V, y es aquí donde nace la necesidad de contar la historia de una madre frente a su hijo. Carlos I, ya Rey de España y futuro Emperador de Alemania conforma junto a su madre la Reina, un tándem incapaz de separar y de la que se desprende una apasionante etapa en la historia de España. De todos los países que heredó, España fue el más difícil de consolidar. Halló una fuerza contraria de parte de la nobleza española que se vio perjudicada por las prebendas que adjudicó a sus extranjeros partidarios. Y es aquí donde la relación madre-hijo toma su máximo apogeo.

Más tarde en 2015, Teatro de Navegante dirige para el Ayuntamiento de Villalar de los Comuneros, “Sangre Comunera”, un espectáculo e intervención artística pública, donde Juana y Carlos V se vuelven a encontrar vía a la Guerra de las Comunidades. El apoyo que exigen los comuneros a la Reina en detrimento de su hijo Carlos. Conflicto y emocionalidad que nos embarga sobremanera. Pactos políticos y lazos familiares. Una ecuación difícil de resolver.

En este momento empieza a reescribirse Carlos V, Emperador de Juana. Roberto García Encinas se incorpora al proyecto como autor.

Un proyecto ambicioso por lo que de opinión personal encierra, aunque históricamente cierto. El carácter nómada de la propuesta, propulsando el espectáculo en la Red Europea de Carlos V. La incursión de diferentes disciplinas artísticas. El trabajo con figuración escogida en cada ciudad para intervenir en el proyecto, hacen de Carlos V, Cartas al Emperador, un proyecto sólido y de una calidad indiscutible.

El convento de la Claras de Tordesillas será el punto de partida, ubicando el estreno absoluto en el Patio del Monasterio. Lugar donde estuvo el féretro del Padre de Carlos V, Felipe de Habsburgo, el Hermoso, visitado frecuentemente por la Reina Juana que moraba en un Palacio aledaño. Es pues el lugar idóneo para realizar el estreno. Carlos, en 1517 tras su nombramiento como Rey de Castilla y antes de dirigirse a Zaragoza para jurar su constitución, pasó por Tordesillas a visitar a su madre, la Reina. Es el primer destino de Carlos I, el que sería Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Por consiguiente, este proyecto nace de la necesidad de profundizar y dar a conocer  la relación del Emperador Carlos I de España con su madre la reina Juana I de Castilla.

Hasta el momento los trabajos que se han realizado, han utilizado los datos generales que conoce todo el mundo, pero eso se quedaría en una visión superficial y creemos que es muy importante profundizar en una historia tan apasionante y por otro lado tan manida y estereotipada en la que se ofrece siempre la imagen de la Reina loca.

Creemos que es importante dar una visión de un niño que crece lejos de su madre, una madre que prioriza su pasión hacia su marido ante su relación materno filial. Juana una mujer educada para obedecer y que no podrá tomar sus propias decisiones primero por  la reina Isabel I, su madre, después por su padre Fernando I y finalmente por la propia voluntad de su hijo Carlos que la mantuvo recluida hasta el día de su fallecimiento.

Propósito Carlos

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